Carlos Barbarito. Soy el que levanta la mirada del libro...
Soy el que levanta la mirada del libro
y ve las fronteras abolidas más allá del horizonte,
quien arranca la máscara a la muerte
y descubre su rostro verdadero y no teme,
quien se vuelve hacia la ciudad en llamas
y no se disuelve ni derrite, quien
atraviesa el verde del bosque hasta el rojo,
y comparte con los difuntos un pan,
con los vivos un agua,
quien se limpia de tiempo
y emerge del cieno hacia la obra que aguarda,
quien convierte la única instancia en jardín
y la distancia en mujer recostada
contra un árbol, quien
halla el centro entre arroyos que se cruzan
y separa vigilia y sueño
bajo soles que, vacíos, se precipitan.
Cerrado el libro, con otros ojos,
por un momento.
y ve las fronteras abolidas más allá del horizonte,
quien arranca la máscara a la muerte
y descubre su rostro verdadero y no teme,
quien se vuelve hacia la ciudad en llamas
y no se disuelve ni derrite, quien
atraviesa el verde del bosque hasta el rojo,
y comparte con los difuntos un pan,
con los vivos un agua,
quien se limpia de tiempo
y emerge del cieno hacia la obra que aguarda,
quien convierte la única instancia en jardín
y la distancia en mujer recostada
contra un árbol, quien
halla el centro entre arroyos que se cruzan
y separa vigilia y sueño
bajo soles que, vacíos, se precipitan.
Cerrado el libro, con otros ojos,
por un momento.


3 Comments:
siempre es un placer leerte
besos!
Suave poema, agradable. Sería lindo leer más.
Saludos.
Carlos: me gusta la resonancia de las palabras, a partir del silencio final que eleva tu magia. Un abrazo. Hugo
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