lunes, septiembre 29, 2008

Carlos Barbarito. Llego y me aguarda como siempre la pregunta...

Llego y me aguarda como siempre la pregunta.
Ante ella, ni viejo ni niño,
ni hombre ni mujer, ni bestia.
Dejo marca de uña en la puerta.
Dejo huella de pies en el barro.
Anónimo, inclasificado,
solo con mi sombra y mi respiración,
la lengua inmóvil.
La minúscula herida en el costado sangra
como tajo de puñal
y un perro, cualquier perro,
habla en lenguas angélicas, secretas.